Ignoro si después de tanto tiempo sin dar señales de vida, asoma alguien la nariz por aquí. De todos modos me quiero desahogar. No entiendo muchas cosas. Pero de un tiempo a esta parte, la que menos entiendo es la de aquellas madres que abandonan a sus hijos en la calle o que son capaces de matarlos. No lo entiendo.
Me cuesta entenderlo porque en los ojos de estos pequeñajos solo cabe el amor incondicional y una dulzura sin límites. Cada sonrisa que te regalan, cada abrazo que te sorprende o cada llanto que calmas, son los mejores regalos que puedas recibir. Son auténticos profesores en el arte de perdonar. Aquellos que no me entiendan, no se preocupen. Cuando sean padre o madre me entenderán.
Por ello, a esas personas que realizan vejaciones con ellos, que les pegan, les insultan, los maltratan, abandonan y olvidan, les digo que no los entiendo. Que como puede haber tan poco amor y tanta rabia y odio en su corazón como para no sentir remordimiento al mirarle a los ojos a una criatura tan llena de amor como es un bebe.
sábado, 11 de abril de 2009
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
